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Descargar documento completo. 147 KBCómo incrementar los hábitos de autonomía personal: vestirse, bañarse...

Autor: Dra. Joanna Kossewska, Danuta Kolska y Andrzej Wolski (Cracovia-PI)

En algunos casos, se dice que los padres deben convertirse en co-terapeutas de sus hijos y, por ello, el hogar debe convertirse en una continuación de la escuela. Otros, por el contrario, consideran que los padres no deben implicarse en los aspectos más académicos. De todas formas, se ha demostrado que el hecho que los padres actúen como agentes activos en el tratamiento de su hijo es algo muy beneficioso para el niño afectado y para los propios padres, ya que los padres desarrollan sentimientos de auto-eficiencia y un mayor conocimiento y control sobre la conducta de su hijo.

Una de las normas básicas referentes a la educación de los niños con autismo es  la de integrarlos en determinadas estructuras temporales y espaciales. Esto permitirá una mayor intervención terapéutica.

La “estructuración” está formada por cuatro elementos. El primero es la “estructuración” del espacio en el que el niño actúa. Las aulas y los espacios en los que se desarrolla la educación del niño siempre deben ser los mismos. El niño debe tener su propio entorno de trabajo (mesa, silla, etc.). El equipamiento de la habitación debe ser bastante sencillo y estable, al menos al principio. A medida que se progrese en la educación, el espacio de actuación del niño puede enriquecerse con nuevos elementos. Sin embargo, no debemos olvidar introducir cada elemento nuevo mediante la cooperación del niño.

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